Jesucristo, Dios majestuoso y amigo tierno

Apocalipsis 1.9-20

La visión de Juan nos revela a Jesucristo en su grandeza cósmica y en su cercanía personal. 

En este pasaje, Juan retrata a Jesucristo por medio de varias imágenes poéticas:

1.  La imagen de la túnica y la banda de oro (13) es una figura visual que alude al atuendo de los grandes líderes de Israel. Al asociarla con Jesús, Juan sugiere su dignidad real. Jesucristo es rey. 

2.  Lana, nieve y fuego (14) parecen ecos de imágenes usadas en Daniel 7, en referencia al Anciano de días, Dios mismo. Al atribuir las mismas figuras a Jesús, Juan reafirma su deidad. Jesucristo es Dios.

3.  El reino de Jesucristo tiene pies como bronce al rojo vivo (15), un fundamento firme. Esta imagen contrasta con figuras de ídolos débiles con piernas de barro. Jesucristo es el fundamento firme.

4.  Su voz como estruendo de una catarata (15) evoca ocasiones en que la voz de Dios se comparó con majestuosas y temibles aguas. Jesucristo es Dios y por lo tanto es majestuoso y temible.

5.  Las siete estrellas de la corona simbolizaban el poder imperial sobre los planetas. A diferencia de los poderes astrológicos, Jesús rige con su mano (16) todo el cosmos. Jesucristo es Señor de todo.

6.  La espada de dos filos (Palabra de Dios) saliendo de boca de Jesús (16) nos recuerda que esa fue su misión al venir al mundo: traer y anunciar el mensaje de Dios.  Jesucristo es el Verbo encarnado.

7.  La imagen del sol con todo su brillo (16) evoca episodios en que Dios se manifestaba con su gloria. Juan ve el rostro de Jesús y reconoce a Dios. Jesucristo es la plenitud de la gloria de Dios.

Juan, reconociendo la propia pequeñez ante la gloria divina, cayó como muerto. Pero, fue entonces que Jesucristo, el majestuoso y temible lo tocó con su ternura (17).

Aplica
Sabiendo que Jesucristo, Dios mismo, es el que pone tiernamente su mano sobre ti cuando tienes miedo, ¿qué temores quisieras confesarle hoy? ¿Cómo crees que te respondería Él?

Ora
Señor, ayúdame a vivir reconociendo tu grandeza en todo momento y también sintiendo tu mano sobre mí que me reconforta y alienta.