La preeminencia de Jesucristo

Apocalipsis 1.1-8

La cultura de hoy exalta la autodeterminación y la independencia personal. Dios nos invita a considerar el camino opuesto. 

Cada persona, desde su temprana edad experimenta el desarrollo de su propia identidad.  Factores como la herencia genética, las circunstancias ambientales y económicas, el medio social, la educación y otros intervienen en la formación de la identidad.

Cuando nos encontramos con Jesucristo y le pedimos que nos transforme a su imagen, él comienza en nosotros una obra que afecta toda nuestra identidad. Entonces, alguien podría preguntarse: ¿Quién es este Jesucristo que demanda una rendición total de mi identidad? ¿Con qué autoridad me pide que someta a él mi identidad, la que vengo desarrollando desde mi infancia?

En el pasaje bíblico de hoy se describe a Jesucristo en toda su preeminencia cósmica, razón suficiente para que le debamos rendición total de nuestra identidad. 1)  Jesucristo esel dueño de todo y  el merecedor de todos los honores. Para ilustrar con una metáfora su dominio sobre todo, el versículo 5 lo llama “soberano de los reyes de la tierra.” 2) Su grandeza no se acaba con su poder político sobre la tierra, porque él es el Alfa y la Omega, el principio y el fin (8). Esta segunda metáfora nos revela a Jesucristo como la razón o el motor de todo lo que existe en el universo y también  la finalidad o destino hacia dónde va el universo. 3) Ademásde reinar sobre la tierra y sobre el universo, Jesucristo tiene en sus manos la eternidad y el tiempo de la humanidad (4 y 8).

Siendo el supremo Señor de todo el universo, Jesucristo se hace humano para acercarse a nosotros; se empequeñece porque nos ama (5), nos lava de nuestros pecados con el precio de su sangre (8) y nos da el privilegio de ser sus representantes en la función de reyes y sacerdotes (8).

Aplica
Si decimos creer estas palabras, entonces no nos queda menos que caer a sus pies, en total sumisión de nuestra identidad ante la suya. Mientras la cultura general exalta la autodeterminación y la independencia personal, Dios nos invita a considerar el camino opuesto: rendir nuestra identidad a Jesucristo, quien tiene todo el poder sobre la tierra, el universo, el tiempo y la eternidad.

Ora
Señor,  me pongo bajo tu soberanía.  Transforma todas las áreas de mi identidad por el poder de Jesucristo.