Viviendo en santidad y pureza

Proverbios 7.1-27

 

La Palabra de Dios nos previene de tentaciones a pecar.

Uno de los dioses de este siglo es el sexo. Habiendo Dios creado el sexo como algo bello, el pecado lo deformó, usándolo para desgracia de aquellos que lo usan desconociendo su plan.

La Biblia abunda en ejemplos de hombres y mujeres que han sucumbido por el uso impropio del sexo. José, en el Antiguo Testamento es un buen ejemplo de conducta frente a las tentaciones sexuales (Gé. 39). El apóstol Pablo insta a los creyentes de Corinto: "Huid de la fornicación..." (1 Co. 6.18). A su hijo espiritual le dice: "Huye también de las pasiones juveniles" (2 T. 2.22). Y el autor de la carta a los Hebreos escribe: "Honroso sea en todos el matrimonio y el lecho sin mancilla..." (He. 13.4). Las exhortaciones para la pureza sexual son numerosas. Dios nos alerta frente a un peligro muy real.

Al pensar que la tragedia de muchas parejas se inició por dar rienda suelta a instintos sexuales desordenados, comprendemos por qué Dios nos da claras enseñanzas sobre la conducta sexual. David conocía muy bien el dolor que causa del pecado sexual. Después de su arrepentimiento pide a Dios aquello que podría haber gozado desde el principio, sin necesidad de pasar por una experiencia amarga.

Aplica
¿Qué oración brota de tu corazón al recordar las demandas de pureza que te hace el Señor? ¿Qué recursos divinos utilizas para vencer los pecados relacionados con el sexo? ¿Cómo te fortaleces en el Señor para vencer la tentación?

Ora
Señor, ayúdame a vivir en completa santidad hoy y siempre.