Más batallas

2 Samuel 10:1-19

 

No nos unamos en yugo desigual, ¿acaso hay alguna relación entre la carne y el Espíritu?

¿Puede un incrédulo comprender a un hijo de Dios cuando éste quiere mostrar misericordia? Nuestra historia nos da la respuesta: NO. El que no conoce a Dios, difícilmente entiende a los que actúan conforme a la voluntad de Dios.

David quería congraciarse con los amonitas, pero no es bueno tener como aliados a los que no conocen lo que es misericordia (2). Amón nos habla de la carne y Dios no quiere que hagamos pacto con ella.

La burla que Hanún hizo de los mensajeros del rey sirvió para romper los vínculos que unían a David con Nahas. David tenía que comenzar una vida nueva, sin compromisos con reyes paganos, y Dios lo estaba llevando a esta meta.

Es lo mismo que Dios desea hoy de sus hijos: siervos sin compromisos con la carne, el mundo o Satanás. Para esto se habrá de luchar, y podemos tomar el ejemplo de Joab y Abisai. Sea el versículo 12 nuestro grito de batalla. El pueblo de Dios, la iglesia, se debilitará si somos derrotados, y las promesas de Dios (sus ciudades) serán tema de burla y base de dudas si no nos esforzamos y cobramos las victorias que Dios promete darnos.

Aplica
¿De qué manera sueles demostrar misericordia con aquellos que no conocen a Cristo? Identifica algunos “aliados” con lo que no es bueno seguir caminando o hacer negocios. ¿Qué clase de compromisos están estorbando tu crecimiento en Cristo?

Ora
Amado Padre, anhelo con todo mi corazón fortalecer mi vínculo contigo. Ayúdame a romper con todo yugo desigual.