Yo te busco

2 Samuel 6.1-23

¿Por qué David estaba dispuesto a arriesgarse a la humillación pública?

El arca era rica en simbolismo. Era el trono de Dios (1 S. 4.4; 6.2), el punto concreto donde a lo largo de la historia Dios se encontró con su pueblo (Éx. 27.21). Así que Dios les dio instrucciones específicas sobre cómo tratar el arca y quiénes tenían acceso a él (Nm. 4.15). Sin embargo, David y el pueblo no siguieron estas instrucciones y trasladaron el arca de la misma forma en que los filisteos lo habían hecho, con consecuencias devastadoras (6.7). Cuando Uza tocó el arca, le costó la vida.

David se siente profundamente consternado, enojado, temeroso y culpable. Más tarde reconoció el hecho de no haber buscado a Dios para saber cómo tratar el arca (1 Cr. 15.12, 13). La siguiente ocasión que se llevó el arca a Jerusalén fue un tiempo de celebración, sacrificio y adoración reverente.

Este pasaje incómoda mi forma en que busco a mi Señor pues me recuerda cómo me acerco a Él; de las veces que me deleito con su amistad y paternidad, olvidando su realeza y poder. Me reta sobre la libertad con que adoro a Dios, pues muchas veces tiendo a estar muy pendiente de lo que pueden pensar quienes me rodean y observan. Sin embargo, lo que más me inquieta es la facilidad con que David iba delante de Dios cuando todo marchaba bien en su vida. ¿Te sucede lo mismo?

Aplica
Medita en cómo te acercas a Dios cada día y cómo te preparas para adorarle. ¿Qué te dice la Palabra al respecto? ¿Necesitas hacer algunos cambios?

Ora
Santo, Dios eterno, te confieso que a veces me acerco a ti de manera muy ligera, sin el respeto y la admiración que te mereces.