​ Buenas relaciones públicas

2 Samuel 3.22-39

Las apariencias pueden engañar a los hombres pero a Dios no.

Todos los israelitas quedaron convencidos de que el rey no había tenido nada que ver con la muerte de Abner (37). David debía haber pensado que la muerte de éste sería un grave obstáculo para que sus planes de reinar sobre un Israel unificado.   No había tramado el asesinato; sus manos estaban limpias. A través de sus acciones quiso que esto quedara muy claro:

1. Hizo una solemne declaración pública (28).
2. Pronunció una maldición contra Joab y su familia (29, 39).
3. Ordenó un entierro solemne en el cual él mismo pronunció una elegía (31-34).
4. Ayunó durante todo un día (35).

De este pasaje surge la cuestión de las apariencias, de las 'relaciones públicas'.   ¿Hasta qué punto deberíamos tomarlas en serio? Desde luego que queremos que todo se vea bien, pero a veces ponemos mucho énfasis en la cuestión de ver y no tanto en la del bien.   Nos sentimos satisfechos si los demás creen que todo está bien.   Si David en realidad era sincero, ¿por qué no despidió al hombre a quien maldijo? Compara también 1 Reyes 2.5, 6. A veces es muy fácil que al querer dar una buena impresión, caigamos en el pecado de la hipocresía.

Joab era sobrino de David, jefe de sus fuerzas, y muy leal al rey (1 Cr. 11.6).   No tenía pelos en la lengua (24, 25), y muchas veces le dio buenos consejos a David (19.5-7; 24.3).   Quizás creía que Abner buscaba tenderle una trampa a éste, pero es probable que la motivación del asesinato que cometió fuese la pura venganza (30).

Aplica
¿Cuál fue el motivo de David al ordenar las medidas que aparecen en los versos 31-36? ¿Cómo hubieras reaccionado tú estando en el lugar de David?

Ora
Señor, veo que David tuvo que enfrentar muchas situaciones complejas.   Discernir y hacer tu voluntad le fue difícil. Gracias porque tu palabra es tan franca, mostrándonos la realidad de la vida de personas como David.