Arrepiéntete de la tibieza

Apocalipsis 3.14-22

 

Con varias imágenes, el Señor nos llama a dejar la tibieza cómoda y la indiferencia

Laodicea era una ciudad rica en una región fértil. Allí crecían ovejas con lana de excelente calidad, lo cual era base de su sólida industria textil. Por sus avances en medicina lograron fabricar y exportar medicamentos oftalmológicos. Con toda esta industria y comercio, Laodicea acumuló gran riqueza.

Los cristianos de Laodicea también eran ricos y podría ser ésta la causa de su ceguera espiritual. Posiblemente correlacionaban el éxito material con la riqueza espiritual. Pero Jesús evalúa esta iglesia y declara que Laodicea le produce náuseas y la quiere vomitar de su boca (16). ¿Por qué usa una expresión tan gráfica? El Señor no se queja de pecados como herejía o idolatría. El problema de los laodicenses es el orgullo, su autosuficiencia (v.17) y la acomodación a la cultura que les rodeaba. El materialismo reinaba en la sociedad y los creyentes se estaban dejando llevar por la misma corriente.

Jesús, en un fino contraste de imágenes desbarata su engreimiento. Los calificativos “pobre”, “ciego” y “desnudo” (17) son irónicos cuando se atribuyen a los residentes de una ciudad famosa por la riqueza,  la producción de medicamentos para ojos y la producción textil. Continuando con la ironía, Jesús les aconseja proveerse de lo auténtico “… oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista.” (18). Pero Jesús los ama y después de reprenderlos les invita amorosamente a volver a los carriles (19-20). El arrepentimiento no sólo traerá la reconciliación; Jesús promete quehabrá una íntima celebración con los que le oyen y le abren la puerta: “entraré y cenaré con él y él conmigo” (20).

Aplica
¿Hasta qué punto el materialismo de nuestra cultura te afecta y te vuelve indiferente, tibio o autosuficiente? ¿Podrías identificar en tu vida áreas de pobreza, desnudez y ceguera que Cristo quiere restaurar? ¿Qué harás al respecto?

Ora
Señor Jesucristo, me arrepiento de mi tibieza e indiferencia. Perdóname y restáurame.