Fidelidad a Dios y obediencia a su Palabra

Apocalipsis 3.7-13

 

Jesucristo nos invita a serle fieles.

El significado etimológico del nombre de Filadelfia es Ciudad del amor fraternal. Comparada con las ciudades de los capítulos anteriores, Filadelfia era una ciudad más pobre y con una historia de varios terremotos. Jesús se le presenta con comentarios muy positivos:

… has guardado mi mandato…” (10). A pesar de varias situaciones detrimentales, como no tener renombre, estado de pobreza y relaciones tensas con el imperio romano, esta congregación se mantuvo firme en su fidelidad a Jesucristo. Serle fieles es nuestra primera vocación. Dios no llamó a los filadelfianos, ni tampoco nos llama a nosotros a ser famosos, ricos niexitosos como los deportistas, los artistas y los grandes de la economía. Pero así como a la iglesia de Filadelfia, Dios nos llama para serle fieles, ante todo.

…has obedecido mi Palabra…” (8). Económica y socialmente la iglesia de Filadelfia no era poderosa, pero su fuerte consistía en obedecer la Palabra. Desde temprano, la iglesia de Jesucristo se caracterizó por su adherencia a la Palabra y su obediencia incondicional. Juan capítulo 1 declara que el verbo (Palabra de Dios) se hizo carne en Jesús. Sus fieles seguidores continúan, a lo largo de los siglos siendo la comunidad de la Palabra.

Gracias a Dios, en nuestros días existen variadas organizaciones cuya misión es difundir la lectura bíblica. Un ejemplo concreto de tales brazos de la iglesia es la Unión Bíblica, que a través de todo el mundo promueve el valor de la lectura de la Palabra para niños, jóvenes y adultos y publica comentarios que ayudan a reflexionar su mensaje y anima a obedecerla.

Aplica
¿En qué área específica de tu vida aplicarías el principio de que Dios no te llama para hacer mucho, sino para serle fiel? ¿Cómo puedes asegurar que la Palabra de Dios tiene autoridad sobre tu vida? ¿Cómo se conectan en tu vida la lectura y la obediencia a la Palabra?

Ora
Padre celestial, gracias por enseñarme que lo que te honra no es cuánto hago, sino cuán fiel soy a ti y a tu Palabra.