Ante las supersticiones

Hechos 28.1-10

Pablo continúa proclamando la verdad de Dios a todos aquellos con quienes se encuentra.

Al fin los 266 pasajeros del barco llegaron a salvo, nadando para salvar sus vidas. Continúa el cuidado y la protección del Señor proveyéndoles un grupo de nativos amigables y hospitalarios. No sólo los trataron bien proveyendo compañía y una fogata, sino que también les dejaron pasar el invierno consigo. Los llenaron de atenciones y les dieron todo lo necesario para el viaje (10). Una vez más vemos la protección y el cuidado de Dios hacia Pablo a través de los nativos de la isla de Malta.

Las supersticiones de los nativos son muy evidentes en este pasaje. Ellos llegan a la conclusión de que Pablo debe de ser un asesino porque la muerte lo persigue. Sin embargo, esta conclusión muestra ser incorrecta. Entonces crean otra errónea conclusión: que Pablo debe de ser un dios. Pablo, por su parte no se dejó llevar por las supersticiones de este pueblo, sino que les mostró la verdad de Dios. Dios usó los meses que Pablo estuvo en esa isla para alcanzar el mensaje a esta gente y hacer grandes obras y milagros. Sigamos el ejemplo de Pablo de mostrar la verdad de Dios en vez de dejarnos llevar por las supersticiones de nuestra cultura.

Aplica
¿Cuáles son las supersticiones que sigue tu sociedad? Habla con tu grupo de Unión Bíblica acerca de esto. Identifiquen algunas de las supersticiones y piensen en modos de presentar el evangelio a quienes las sustentan.

Ora
Padre celestial, ayúdame a examinarme a mí mismo para ver si hay supersticiones en mi vida. Cámbiame por dentro y límpiame con tu sangre.