A buscar y a salvar

Oseas 3.1-5

Oseas se refiere a quien ama, tal “como el amor del Señor para con los hijos de Israel”

Amor tan grande (1). La magnanimidad del profeta ante la esposa infiel, la búsqueda a sabiendas que ella ama a otro, se presenta como un magnífico símbolo de lo que más tarde se verá en el grado más perfecto: el recate que hace Dios de nuestro mundo pecador a través de su único hijo, Jesucristo.

El precio de un amor así. Considera el precio que Dios tuvo que pagar para sanarnos y salvarnos de la muerte segura.  Aquí se paga el precio de una esclava. Por nosotros, que nos encontrábamos esclavizados por el pecado, Jesucristo tuvo que pagar con su misma vida.

Así, la misma vida de obediencia del profeta y el sufrimiento angustioso ante el mandato de Dios de amar a la pecadora, se hará evidente a fin de cuentas en la encarnación y la cruz. Jesucristo llevará sobre sí mismo el castigo por nuestras rebeliones, nuestra vergüenza será sobre él y así abrirá el camino de regreso a la comunión verdadera con Dios (Is. 53.4-6; 1 P. 2.24-25).

Aplica
¿Has aprendido del Señor a hacer lo bueno a pesar del sufrimiento? Cristo nos dejó en sus padecimientos un ejemplo para que sigamos (1 P. 2.21).  ¿Luchas contra los deseos carnales que batallan en tu vida? Piensa en cómo Cristo triunfó sobre el poder de la muerte y del pecado.

Ora
Me guías tú mismo, Señor. ¡No abrigo dudas, ni temor, pues me conduce el buen Pastor!