Aprendiendo a animar a otros

Hechos 27.27-38

El barco en el que Pablo viaja continúa en peligro de hundirse y la gente está muy desanimada.

La tripulación continúa muy desanimada en una situación muy difícil. Ya hace dos semanas que no han comido (33) y la gente está obviamente muy desgastada físicamente. Emocionalmente están llenos de miedo. Miden la profundidad del agua, con miedo a chocar contra las rocas (28). Pablo se da cuenta de esto y decide actuar de inmediato. Lo primero que hace es mostrar su preocupación por el estado físico en que ellos se encuentran. En segundo lugar, les provee apoyo emocional, asegurándoles que todo estará bien (34). Continúa haciendo una oración delante de todos, dando gracias a Dios por los alimentos. Por último, él es el primero en comer, dando el ejemplo para que el resto lo siga.

Vemos en el versículo 36 que todos se animaron mucho. Es increíble pensar que Pablo pudo animar a 266 personas en un barco en el que él era meramente un prisionero. Dios le dio autoridad y la gente le tenía confianza. Pablo ahora continúa su testimonio por medio de sus acciones ministrando a la gente.

Aplica
Piensa en alguien que conoces que necesita ser animado. ¿Cómo puedes mostrarle el amor de Dios a través de unas palabras de ánimo? ¿Estás preparado para ayudar a otros, a pesar de las circunstancias que vives?

Ora
Padre Dios, ayúdame a ser de ánimo a otros en cualquier circunstancia que me encuentre.