Todos contra uno

Hechos 22.30-23.11

 

Pablo enfrenta a sus acusadores.

Reunidos ya los jefes de los sacerdotes y la junta suprema, Pablo inicia su autodefensa aludiendo a su limpia conciencia ante Dios. Esta aseveración da un nuevo giro a toda la reunión, abruptamente pues, Ananías lo interrumpe, cortando el hilo del discurso. ¿Quién es este hombre?

Ananías. Sumo sacerdote entre los años 47-58 dC, e hijo del político Nedebaeus, fue un avaro y sin escrúpulos. Tuvo un fin nada agradable, a manos de los zelotes en el año 66.

Los terceros. En el violento diálogo entre Pablo y Ananías intervienen terceras personas, tratando de orientar hacia sus fines el curso de la reunión (4). La respuesta de Pablo, no sabemos si es un sincero reconocimiento de su error, o una forma irónica de decir que era difícil darse cuenta de que Ananías era un líder religioso de tanta importancia, dada su manera de obrar tan torpe.

Saduceos y fariseos. Ya lo dijimos en otras oportunidades; estos eran los partidos imperantes y opuestos entre sí del pueblo judío de aquella época. Uno de sus puntos de desacuerdo era la resurrección. Tácticamente, Pablo aprovecha esta grieta de su frente opositor y toma partido con los fariseos. No necesitó más. Apasionadamente los ancianos se enfrascan en una discusión interna olvidándose del motivo de su reunión. La semilla de la actitud de Pablo bien pronto dio frutos, y un fariseo abogó en su favor (9). Pero el alboroto fue en crescendo... y todo quedó disuelto en nada. Las acusaciones no pudieron ser concretadas.

Ánimo, Pablo. Muchas presiones emocionales en muy poco tiempo. En soledad, fácilmente la depresión podría haber hecho presa de Pablo. Pero el Señor lo anima, aunque le muestra más bien un camino difícil que debía recorrer en un futuro próximo.

Aplica
¿Qué opinas de la reacción de los fariseos descrita en el verso 9? ¿Cuán objetivo eres cuando se trata de juzgar a una persona? ¿Estás listo para manifestar integridad en tu vida? ¿Comparecerías ante un tribunal por la causa de Cristo?

Ora
Señor, confío en que tú te encargarás de los detalles de los problemas que me toque enfrentar por causa tuya.