Un ejemplo de prudencia

Hechos 21.17-26

La obediencia a Dios se refleja en sumisión a su Ley y en un actuar prudente.

Encontramos a Pablo y sus acompañantes en Jerusalén. Como era su costumbre, lo primero que hacía al llegar a una ciudad era buscar a los creyentes, de quienes siempre recibía una calurosa bienvenida. En esta ocasión su llegada a Jerusalén fue causa de gozo.

Pablo cuenta de su ministerio entre los gentiles (17-22). Santiago y los líderes de la iglesia al oír el alcance del ministerio de Pablo entre los gentiles se gozaron y alabaron a Dios. Al mismo tiempo, le advirtieron de la reacción de los judíos.

Pablo recibe un mandato de los líderes de la iglesia en Jerusalén (23-25). Purificarse y pagar las ofrendas era un rito para todo judío que había hecho votos de Nazareo (Hch. 18.18). Pablo siendo judío no titubeó en atender a lo que se le estaba pidiendo, para evitar ser acusado de invalidar la Ley de Moisés.

Pablo muestra su prudencia (26). Algo que el apóstol a los gentiles nos enseña aquí es su obediencia y respeto a los líderes de la iglesia. Bien pudo argumentar a su propuesta; sin embargo, no se defendió ante el cargo que le hacían. Por el contrario, tomando a los cuatro varones como ellos le habían pedido, cumplió el rito de la purificación.

Aplica
¿Te has encontrado ante el dilema de obedecer o no a los líderes de la iglesia? ¿Cuál fue finalmente tu decisión? ¿Consideras que actuaste con prudencia?

Ora
Señor, dame sabiduría para entender que obedecer es mejor para el crecimiento de tu obra.