Enséñanos a hacer tu voluntad

Hechos 21.1-16

Aunque no entendían lo que Pablo hacía, estuvieron dispuestos a hacer la voluntad de Dios.

Este pasaje nos enseña un elemento de suma importancia para nuestra vida: la obediencia a Dios. Pablo tenía la convicción que debía ir a Jerusalén antes del día de Pentecostés (Hch. 20.16). Podemos ver que en su obediencia:

Pablo se mantiene firme a pesar de los peligros (4-11). Movidos por el Espíritu Santo, los hermanos de Tiro le pedían que no subiera a Jerusalén. Pero, Pablo no considerando preciosa su vida, se mantuvo firme en su decisión de obedecer. La obediencia era más importante que la vida.

Pablo motiva a los discípulos a hacer la voluntad de Dios (12-14). Este es un momento clave para los acompañantes de Pablo y los hermanos de Cesárea. Su respuesta ante la advertencia del profeta Agabo y el ruego de aquellos creyentes hizo que ellos oraran: "Hágase la voluntad del Señor."

Pablo sigue adelante sin titubear (15-16). Convencidos, de la voluntad de Dios, los compañeros de Pablo y algunos hermanos de Cesárea lo acompañaron hasta Jerusalén sin importarles el daño físico que les pudiera ocurrir. Aquellos creyentes aprendieron claramente lo que es orar a Dios: "enséñanos a obedecer lo que nos ordenas."

Aplica
Toma unos minutos para recordar cuáles son las cosas que Dios te ha pedido que hicieras en los últimos días. ¿Cuál ha sido tu respuesta? ¿Te ha sido fácil obedecer?

Ora
Señor Jesús, enséñame a hacer lo que tú me mandas en tu Palabra, aun cuando obedecerte implique algún sufrimiento para mí.