Lo que aleja de Dios

Oseas 7.1-16

La corrupción y la idolatría traen problemas a una nación.

Dios veía la conducta desviada del pueblo. La mentira, el robo y la violencia eran la realidad cotidiana. La corrupción alcanzaba a las esferas políticas y judiciales. Este cuadro de maldad y rebelión de Israel, nos resulta familiar en la escena latinoamericana. De modo que la protesta de Dios sigue vigente: “Con todo, ellos no se vuelven ni buscan a Jehová, su Dios” (10).

El pueblo, en medio de tanta inseguridad, buscaba protección. Desafortunadamente, pusieron su confianza en el lugar equivocado. Ingenuamente confiaron en las alianzas políticas y en forma irracional se entregaron a las prácticas idolátricas.

Muchos de nuestros pueblos y a veces las iglesias, caen en el pecado de de confiar en los poderes o supersticiones de este mundo. El Señor quería rescatar al pueblo de su condición, pero ellos no eran sinceros: “No clamaron a mi corazón” (14).

Buscaron la ayuda de Egipto y Asiria, las dos potencias políticas (11). Se entregaron a las prácticas rituales de los cananeos, que incluían el hacerse heridas para pedir la fertilidad (14). No fueron sinceros con Dios: “Volvieron,  pero no al Altísimo” (16). Así, mientras en su mentira creían acercarse al Señor, en realidad, estaban cada día más lejos.

Aplica
Examina en qué aspectos de tu vida no estás siendo sincero con Dios. Mira un noticiero de televisión e intercede por los problemas de corrupción e idolatría que se mencionan en tu país.

Ora
Señor, que sea íntegro delante de tus ojos. Te pido que mi país camine en rectitud delante de ti.