Si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Jeremías 15.15-21

El Señor garantiza la seguridad de Jeremías, el siervo obediente de Dios.


Jeremías responde ante la condenación de Judá por temor a ser incluido con el pueblo. Él expone su caso delante del Señor explicando cuánto amaba la Palabra de Dios y cómo había sufrido el rechazo de la sociedad por hacer lo que era correcto. Dios le responde afirmando su fidelidad y obediencia (20). ¡Cuán aliviado se habrá sentido Jeremías al escuchar estas palabras! Ya no era un hombre contra una nación, sino un muro de bronce fortalecido por Dios mismo. Dios había garantizado su seguridad. La promesa de Dios le daría el valor que necesitaba para enfrentar las cosas terribles que se había profetizado a la nación de Judá.

Para tener paz y protección, Jeremías tenía que hacer equipo con Dios y proclamar las verdades preciosas de la Palabra de Dios a Su pueblo. ¿Cuál es su ocupación? ¿Ha ofrecido su trabajo al Señor, buscando los principios de Dios en su vida diaria? Muchos cristianos nunca han formado un equipo con el Señor para llevar a cabo sus tareas y se pierdenmuchas de Sus bendiciones, incluyendo protección y paz. Salmos 127.1 menciona la necesidad que Dios tome parte en dos áreas muy comunes de nuestra vida, incluso sin parecer muy espirituales: construcción y seguridad. En otras palabras, el éxito depende de cuánto permitimos que Dios se involucre en nuestros asuntos sin importar cuáles son.

Dios quiere que le invitemos, quiere ser parte de nuestro equipo, quiere dirigir cada aspecto de nuestra vida. Solamente así Él puede amorosamente darnos éxito, protección y la paz que deseamos. ¿Por qué? Él no puede ser glorificado si sentimos que nuestro éxito depende únicamente de nuestras propias ideas, recursos y arduo trabajo. ¡Empecemos hoy a permitir que Dios dirija nuestro equipo!


Aplica
¿Cuánto lugar das a Dios en tus asuntos cotidianos? ¿Qué asegura el éxito en tu vida? ¿Cuán determinantes son tus propias ideas, recursos y arduo trabajo en tus logros alcanzados?


Ora
Señor, gracias por tu protección y paz. Te invito a que seas parte de cada momento de mi vida. Guíame siempre en el camino que debo seguir tanto en casa como en el trabajo.