Somos el barro del Alfarero, no el Alfarero del barro

Jeremías 18.1-12

En las manos del Maestro.

Dios instruye a Jeremías a que visite la casa del alfarero para que pueda verlo trabajar. Cuando el alfarero no obtiene lo que desea, tiene que empezar otra vez para hacer un vaso nuevo; esto es una ilustración de la relación de Dios con todo lo que Él ha creado. Como el alfarero es libre de tomar sus decisiones con respecto a su obra, así es Dios. El Alfarero Maestro tiene el derecho de tomar decisiones con respecto a Israel. Él puede provocar o evitar una calamidad (8, 11).

Dios, como nuestro Creador, tiene la facultad de decidir qué va a hacer con nosotros. A cada uno, Él nos creó como seres con talentos y mentes únicas, así como con capacidades físicas (y algunas veces, con discapacidades). Cada uno de nosotros tiene un camino que ninguno jamás atravesará por nosotros. Fuimos creados de forma diferente, pero fuimos creados con el mismo propósito en la vida: dar gloria a Dios durante nuestra existencia. Colosenses 1:16 dice: “todo fue creado por medio de Él y para Él”. 1 Corintios 10:31 dice: “hacedlo todo para la gloria de Dios”. Dios nos ha dado la necesidad de tener éxito en la vida, incluso si tenemos capacidades diferentes o discapacidades. Estamos en la tierra por un período corto (comparado con la eternidad). La forma en que vivamos aquí será el fundamento de la recompensa en nuestra vida eterna (en donde no habrá discapacidad o pecado).

Aplica
¿Qué clase de barro eres? ¿Permites que el Alfarero te moldee en alguien que le dé la gloria, o eres una pieza rebelde que trata de moldear su propia vida porque crees que puedes ser mejor que los hijos del pueblo de Judá? (12). Últimamente, ¿qué está haciendo Dios para darle forma a tu vida? ¿

Ora
Señor, ayúdame a ser un vaso de barro que con tu ayuda te de la gloria siempre.