Matanza de inocentes

 

Jeremías 19.1-15

 

Dios juzga el pecado de sacrificar a los niños.

 

La Puerta de los Alfareros era la puerta este de Jerusalén que conducía al Valle de Hinón (también llamada Tofet), en donde el pueblo de Judá había cometido los peores pecados de idolatría, sacrificando a sus hijos delante de Baal (4-5). También era la puerta en donde trabajaban los alfareros. Cuando rompieron una pieza de barro, la tiraron en esa puerta.

Dios iba a dar una razón más por la que la destrucción iba a caer sobre Judá. Ellos no solo habían adorado a Baal sino que habían sacrificado a sus hijos como ofrenda ante este falso dios. Con eso, profanaron el lugar envileciéndolo. Jeremías rompe la vasija de barro ante de ellos como una ilustración de cómo Dios iba a destruir a Judá. La vasija estaba hecha pedazos y no se podía reparar. En otras palabras, Dios no iba a tener misericordia de ellos. El nombre de Tofet cambiaría al de Valle de la Matanza porque se dejaría el cuerpo de muchas personas para que los animales y las aves tuvieran que comer (tantos iban a ser asesinados en la ciudad que no habría lugar para enterrarlos).

Jeremías ya no tenía temor ni estaba enojado como lo vimos en el capítulo anterior. Ahora, él hablaba con autoridad y valor con las personas que habían sido hostiles con él y con sus profecías. Dios le había dado paz y valor. ¡Qué asombroso cambio puede hacer el Señor cuando dependemos y confiamos en Él!

El sacrificio de niños continúa en nuestros días pero de diferente forma. Millones de inocentes niños son sacrificados cada año por medio de abortos. Otros son vendidos como esclavos o sometidos a prostitución.

Aplica

¿En qué forma te está usando Dios para proteger a los inocentes de tu entorno? ¿Crees que Dios está menos molesto hoy que cuando lo estuvo con Judá hace muchos años?

Ora

Señor, guarda la vida de los niños inocentes y cambia el corazón de sus padres para que se vuelvan a Ti.