Juicio a las naciones

 

Jeremías 25.15-38

 

Dios castigará la maldad de los pueblos; todas las naciones sufrirán su justo juicio. 

 

Sucede un cambio de estilo en el texto a partir del verso 30: de prosa a poesía y uncambio en el uso de las figuras. Al inicio de la lectura vemos que Dios envía a Jeremías a las naciones; notamos que tanto para aplicar su gracia como para ejercer su juicio, las naciones son el objetivo en los planes del Señor.

Jeremías contempla el día en que todas las naciones entrarán al juicio de Dios; todas están obligadas a beber del vino del furor de Dios; primero las más pequeñas y al final la misma Babilonia. No hay manera de evadir la copa de la ira; todas las naciones sufrirán irremediablemente el juicio del Señor (27-28). 

Si Dios no perdonó a su pueblo elegido debido a su pecado, qué les puede esperar a los que no son de “casa” (Ro.11.17-21). Aquí podríamos aplicar una analogía a los creyentes y no creyentes de la actualidad; ciertamente nuestra generación no es más fiel al Señor que las anteriores. Tan dignas de juicio son las naciones de hoy como las de antaño.  Sin duda, ninguna escaparía del furor del Señor.

Cuando hace referencia a los pastores y mayorales, se refiere a los gobernantes yseñores, gente con autoridad; cuando el texto dice: “…asoló sus pastos” se refiere a que su fuente de provisión había desaparecido.  Ya no tienen a quién robar o de quién abusar.  Dios ha puesto fin a sus maldades y el juicio les espera.

Aplica
¿Las naciones rebeldes al Señor podrán escapar del juicio venidero? ¿Qué puedes hacer para ayudar a que la gente beba de la copa de gracia del Señor? Comparte esto en tu grupo de la Unión Bíblica y propongan acciones concretas al respecto.

Ora
Padre, pon en nuestros corazones compasión por los que están sufriendo por no conocerte. Derrama tu gracia sobre las naciones.