Jehová oye

Salmos 34.1-22

 

Dichoso el hombre que confía en Jehová.

 

El origen de este poema quizás fue la huida de David de Gat a Adulam (1 S. 21. 10; 22. 1).

Veamos lo que dice acerca del cuidado que Dios tiene para con sus hi­jos:

1. Acampa alrededor de nosotros y nos protege como un ejército podero­so protege una ciudad.

2. Nos libra no solamente de nuestros enemigos sino más aún de nuestros temores y angustias.

3. Nos alumbra para que no nos perdamos en este mundo de oscuridad y podamos seguir el camino que él ha trazado para nosotros.

El salmista no nos dice que no vamos a tener aflicciones. ¡Claro que no! Podemos ver claramente que la vida de un creyente no es precisamente la vida más fácil de llevar, pero tenemos la promesa de que Dios está cerca y nos librará de las aflicciones. También recibimos un buen ejemplo del salmista. Él se da cuenta de lo bueno que Dios ha hecho por él, y se lo enseña a sus hijos (11). ¡Qué privilegio para cualquier padre o madre poder enseñar a honrar al Padre celestial!

Finalmente veamos la respuesta que el salmista da a los que dicen que la vida cristiana es una vida de tristeza, de “no hagas” y “no debes”'. Nosotros, los que hemos experimentado el amor y el perdón de Dios, sabemos que eso no es cierto. Podemos desafiarlos: “Gustad y ved que es bueno Jehová”. Sin un encuentro personal con el Señor, los incrédulos no tienen derecho a decir cómo es la vida cristiana.

Aplica

¿Qué te dice este salmo acerca del cuidado que el Señor tiene para contigo? ¿Cómo puedes hacer tuyo este salmo?

Ora

Gracias, Padre, por haberme escuchado y protegido. Gracias por tu constante amor y presencia durante toda mi vida.