Esperanza para mañana

 

Jeremías 30.1-24

 

Emerge un mensaje de esperanza y seguridad para el pueblo.

 

Si nos encontramos con alguna persona que está pasando por un mal momento y le preguntamos “¿cómo estás?”, nos podría responder “no muy bien ahora, pero sé cómo estaré dentro de cien años.” Habremos encontrado a la persona que descubrió el secreto de la vida cristiana. No importa cuán grande es la tormenta, el sol brillará en el futuro.

Los capítulos 30 al 34 suelen llamarse “el libro de la consolación.” Es una colección de dichos que describen la esperanza para el pueblo en exilio y del cual Jeremías habló en 29.11. Estos dichos están llenos de realismo y de lo que debe pasar el pueblo como consecuencia de su sordera y repetidas rebeliones (10-11). Pero el centro del mensaje está impregnado de futuro, de la esperanza que tiene el pueblo y de la restauración. Hoy esta esperanza es aún más completa a la luz de la obra de Cristo.

“Fieles son las heridas del que ama” (Prov. 27.6). Aún más fieles son las heridas de Dios, quien disciplina a quienes ama (14). Sólo Dios puede sanar estas heridas a su modo y en su tiempo. Jeremías habló antes de que esas heridas se produjeran. Luego vivió la agonía de haber sido llamado para poner sal en esas heridas (8.22, 15.18).

Aplica
¿Qué puedes aprender de la manera en que Jeremías se aferra a la esperanza que vendrá? ¿A quién tienes cerca con quien puedes compartir esa esperanza?


Ora
Gracias Señor por el futuro glorioso que has prometido a tus hijos. Ayúdame a no perder de vista ese futuro cuando estoy en dificultades.