Escrito en el corazón

Jeremías 17.1-18

 

Judá perderá su vida y todos los símbolos de su éxito por apartarse de Dios.

 

El pecado de Judá se grabó en las tablas de su corazón y en los altares que habían construido en todos lados para garantizar la buena voluntad de los dioses paganos. Dios les dio su herencia (3) pero ellos blasfemaron al atribuir esas bendiciones a dioses falsos. Dios había decidido disciplinarlos severamente quitándoles toda riqueza y tesoros, para dárselas a sus enemigos. Muchos de ellos serían esclavos de los extranjeros. Perderían todo lo que amaban en la vida.

Dios advierte a Sus hijos cuando confían en su propia fuerza o en la fuerza del hombre. La autosuficiencia es uno de los objetivos del mundo moderno pero Dios nos advierte que esa autosuficiencia nos aleja de Él. Muchos cristianos olvidan que no están aquí para vivir para ellos mismos sino para Dios. Si ignoramos a Dios cuando queremos tener éxito en la vida, nuestro éxito no servirá de nada. Si Dios es la fuente de nuestra herencia (nuestra vida, nuestra esposa, nuestros hijos, nuestro hogar, nuestro trabajo), necesitamos reconocerlo y darle la gloria a Él en lugar de buscar la gloria propia.

¡Qué contraste cuando un cristiano confía en el Señor! En lugar de recibir maldición (5), el Señor le bendice (7). En lugar de ser una zarza en el desierto (6), será un árbol plantado junto al agua que en época de sequía no se angustia y no deja de dar fruto (8).

Cuando confiamos únicamente en nuestro corazón, confiamos en un instrumento engañoso. Dios da el éxito a sus hijos de acuerdo a su relación con Él (16).

Aplica
¿Qué está escrito en la tabla de tu corazón? ¿Confías en la fortaleza del Señor o en la debilidad del hombre? ¿Qué estás recibiendo debido a tu confianza en el Señor? ¿Eres como una zarza en el desierto o como un árbol plantado junto al agua?

Ora
Señor, mira mi corazón y prueba mi mente para ver si hay maldad o autosuficiencia. Perdóname cuando no confío en Ti y ayúdame a confiar en Tu fortaleza.