El oficio profético

Jeremías 25.1-14

 

Sucesos internacionales giran en torno al reino de Judá. 


Los eventos narrados aquí nos hacen retroceder alrededor de 16 a 18 años atrás, con relación a las lecturas de los días anteriores.

Corre el año del 606 a.C. El medio oriente está en crisis; tres grandes potencias: Asiria, Egipto y Babilonia se disputan el dominio de ese espacio mundial (2 R. 24).

Jeremías tenía conocimiento de los sucesos en torno a su nación; no tendría acceso a la Red, ni vería CNN noticias por TV. El caso es que estaba bien informado de lo que pasaba alrededor de su pequeño mundo. Él fue comisionado por el Señor del universo como profeta a las naciones (Jer.1.10); para él fue claro el propósito de Dios de emplear los sucesos “internacionales” y específicamente a los caldeos (babilonios) como instrumento de su ira contra un pueblo que le había dado la espalda yhabía buscado la alianza humana antes que la divina para regir su destino.

Jeremías, como otros profetas de Dios (4), exhorta al pueblo a que deje su mal camino y sus malas acciones, y que no sirvan a dioses ajenos. La voz de los profetas era la voz amorosa de Dios llamando a su amado pueblo, invitándolos a volverse a él de todo corazón. Aun hoy, la voz de Dios se deja oír desde la cruz del Calvario, llamando al mundo a la reconciliación con su Dios.  Dios sigue llamando a las naciones, ciudades y personas a la salvación en Cristo.  El Señor también está llamando a su pueblo, la iglesia, a que levante su voz para bendecir a los que viven lejos de la gracia de Dios.


Aplica
¿Por qué el pueblo respondió negativamente al mensaje de los profetas?  ¿Cuál es el propósito del oficio profético en la Iglesia? ¿Estás levantando tu voz para anunciar que en Cristo hay salvación? ¿Eres consciente de lo que podría suceder con aquellos a quienes no anuncies las buenas nuevas?

Ora
Padre ayúdame a ver los problemas del mundo desde tu perspectiva. Dame un corazón sensible.