Cuidado con el triunfalismo

 

Jeremías 27.1-22

En un mundo acostumbrado a soluciones fáciles, el cristiano es desafiado a actuar bajo la guía de Dios.

 

A partir de este capítulo se inicia una confrontación con los falsos profetas. Ellos habían anunciado que Babilonia caería y que pronto serían devueltos a Jerusalén los tesoros robados, recuperando así su esplendor. Jeremías con su yugo a cuestas advierte que el camino correcto es la paciente espera y no la falsa esperanza de triunfo o soluciones inmediatas que el falso profeta anunciaba. Una buena observación sería advertir cuál de los profetas conseguía más audiencia y popularidad.

Hay ocasiones en que los profetas que pretenden anunciar el mensaje de Dios son comparables a los adivinos y agoreros. Esto es así porque los llamados a comunicar el mensaje de Dios prefieren la popularidad antes que la obediencia. Quien actúa de esta manera, debe recordar que Dios es celoso y espera ser respetado.

Dios se presenta a si mismo como el creador de todas las cosas (5) y con autoridad para determinar qué gobierno terrenal subirá y cuál caerá. Dios controla el destino de su pueblo. Esta verdad debe animarnos a comprender y obedecer sus mandamientos y así vivir dentro de sus planes para el mundo.


Aplica
¿Qué mensaje te gusta oír más? Compara los dos mensajes al de Jeremías y de los profetas. ¿Cuál aparece como atractivo de modo inmediato? Sin embargo, ¿cuál es de bendición?

Ora
Ayúdanos, Señor, a discernir el mensaje que esconde intereses ajenos a tu voluntad y consejo.