Para vivir bien

 

Deuteronomio 8.1-20

La vida ha de vivirse en armonía con la voluntad de Dios, y recordando que todo cuanto somos y poseemos es gracia suya.


Los israelitas debían vivir recordar constantemente que todas las bendiciones que disfrutaban eran de procedencia divina.  Como prueba de su fidelidad a Dios debían observar fielmente las leyes que Él les había transmitido por medio de Moisés.  La voluntad de Dios estaba expresada en esas leyes, y por guardarlas Israel disfrutaría de la bendición integral del Señor.  Para vivir bien en la Tierra prometida, ellos debían ser obedientes a toda Palabra que procedía de Dios.  Nunca debían, ni por un momento, creer que su prosperidad y bendición era resultado de su esfuerzo sino que constantemente debían recordar que todo era parte de la gracia de Dios.

Muchas veces somos tentados a creer que hemos llegado a alcanzar cierto éxito en la vida porque somos inteligentes, sagaces o simplemente afortunados.  La realidad es que somos algo porque la gracia de Dios se ha derramado en nosotros por medio de Cristo, y por Su Espíritu estamos gozando de las más ricas bendiciones de Dios.  Debemos siempre recordar que cuando aceptamos en nuestra vida la voluntad perfecta de Dios, y nos sujetamos a sus mandamientos, es cuando llegamos a experimentar la bendición total de Dios sobre nuestra vida personal, familiar y congregacional. 

Aplica
¿Estás consciente que todo cuanto eres, tienes y haces es resultado de la gracia de Dios en tu vida? ¿Has rendido tu voluntad a la Suya para vivir en constante obediencia a su Palabra? ¿Te has olvidado de alguna gracia de Dios en tu vida, y crees que es tu propia sabiduría la que te ha llevado hasta este lugar en la vida?

Ora
Oh mi Señor y Salvador, permite que mi vida siempre esté ajustada a hacer tu voluntad, y que nunca olvide que todo cuanto tengo, soy y he logrado alcanzar en esta vida es el resultado de tu amor y de tu gracia.