Fin de los gigantes

Deuteronomio 3.1-11

 

 

Israel derrota a Og, toma sus territorios y termina con el último gigante.

Og era un personaje formidable, en todo sentido. Las dimensiones de su cama y construida en hierro demuestra las dimensiones de su cuerpo y su peso. Era un guerrero impresionante que había establecido su reinado sobre más de 60 ciudades y fortalezas militares. Y no sabía lo que era el miedo. Salió al encuentro de Israel para confrontarlo en guerra.

No tengas temor (3): Lo que Og no sabía era que había en Israel un gigante más grande que él. Su nombre es Jehová de los ejércitos. No solamente Dios le da la tranquilidad que precisaba Moisés sino que además le aseguró una gran victoria como contra los amorreos.

La conquista de Og (4-6): la victoria fue tremenda. Israel se enfrentó a un ejército profesional con todo el equipamiento militar de avanzada y con fortalezas colosales. ¿Cuáles fueron las armas de Israel? No lo sabemos. Pero en realidad sí lo sabemos: Dios los entregó en sus manos, Dios estaba con ellos. ¿Hace falta que se nos diga cómo mataron a Og? Aquí también Dios ejecutó su juicio como contra los amorreos: ninguno quedó con vida.

La posesión y las riquezas (7-11): no solamente tomaron posesión de la tierra y las ciudades, tomaron también el ganado y las riquezas de las ciudades. Y dejaron para el final, como recuerdo de esta conquista, la cama de Og. ¡Con Dios todo es posible! Hoy también...


Aplica
Una de las cosas que sobresale en estas conquistas es el juicio contra los que practican la iniquidad, como los amorreos. ¿Qué te sugiere eso acerca del carácter de Dios? ¿Cómo querrá el Señor que tratemos nosotros hoy la inmoralidad y la iniquidad?


Ora
Dios, tú que eres santo, santo, santo, enséñame a vivir en ese mismo nivel de pureza y en íntima dependencia de tu amor.