Dios de pactos

Deuteronomio 5.1-22

¿Qué espera Dios de nosotros?

Un pacto había sido hecho entre Dios y su pueblo (2). ¿Qué pueblo? ¿La vieja o nueva generación? El pacto estaba vigente y la nueva generación tenía un serio compromiso con el Señor (3,4). Ellos no podían desconocer lo actuado en Horeb.  Para recordarles los términos del pacto, Moisés les reafirma la ley de Dios, las normas para vivir una vida recta.

Moisés se preocupó mucho por la atención que el pueblo debía darle a la ley.  La orden de Moisés constituye un excelente modelo para todos aquellos que deseamos glorificar a Dios con nuestras vidas: Oír, Aprender y Guardar.  Todo esto habla de nuestra actitud hacia Dios y su Palabra. Debemos aprender la Palabra de Dios y ponerla en práctica, pues no basta con llenarnos de información; es necesario renovar nuestra mente, corregir nuestra conducta y hacer la voluntad de Dios. Y todo debemos hacerlo de corazón (1 Juan 5:2-5).

A través de Jesucristo los cristianos hemos entrado en pacto con Dios. La resurrección de Cristo nos ha llevado a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Cristo cumplió con la ley y hemos sido limpiados y comprados a precio de su sangre; por ello debemos permanecer en obediencia, y si pecamos (es decir, si transgredimos la ley) debemos confesar nuestros pecados pues abogado tenemos ante el Padre en Cristo Jesús.  Recuerda que no es lo mismo pecar que vivir en el pecado; esto último no forma parte del nuevo pacto.


Aplica
¿Qué significa para ti estar en pacto con Dios a través de Jesucristo?   ¿Vives en obediencia?  ¿Lees a diario la Palabra? ¿La pones por obra, es decir, que no sólo eres oidor sino hacedor? ¿Cuándo pecas confiesas de inmediato esa trasgresión y evitas volver a caer en lo mismo?


Ora
Padre bendito, te doy gracias porque tú eres fiel y cumples tus promesas. Ayúdame a disponer mi voluntad para cumplir mi parte del pacto.