Cuando Dios está con nosotros

 

Deuteronomio 7.12-26

Cuando la realidad de la presencia del Señor es nuestra entramos en la dimensión de la obediencia, y todo temor desaparece por Su gracia.


Los hijos de Israel tenían ante sí una tarea enorme, establecerse por la fuerza de las armas en Canaán.  Para poder hacerlo tenían que vivir en la dimensión de la fe en que Jehová estaría delante de ellos y con ellos en sus grandes desafíos militares.  Porque Dios estaría con ellos, y por todo lo que ya habían experimentado del poder del Altísimo, la nación podía experimentar la obediencia a Sus mandamientos y gozar de las bendiciones más especiales del Señor.  Serían una nación bajo el cuidado protector de Jehová que lograría sus objetivos nacionales e individuales porque Él estaba con ellos.

Antes de Jesús regresar al Padre nos dejó las instrucciones de ir a todas las naciones con el mensaje de su obra por los seres humanos, e invitar a los habitantes del planeta a ser sus discípulos.  Para lograr nuestra tarea de anunciar a todas las naciones el evangelio, Él está con nosotros por Su Espíritu hasta el fin del mundo (Mateo 28:18-20).  Porque Su presencia está con nosotros al igual que estaba con Israel, podemos estar seguros que nuestros desafíos serán superados por Su poder, y no debemos temer a ninguna oposición que se levante contra la tarea de evangelización mundial.  Dado que Él nos acompaña, sus bendiciones nos seguirán hasta el fin del mundo y por la eternidad.


Aplica
Frente a la promesa de Dios de estar con nosotros, ¿cómo reconoces su presencia en tu vida? En el último mandato de Jesús, ¿cómo se expresa tu obediencia hacia la Gran Comisión, hasta lo último de la tierra?


Ora
Padre, que por tu Espíritu comencemos a disfrutar de todas las bendiciones que produce la obediencia a tus mandatos, y que lleguemos con tu Palabra a todas las naciones del mundo.