Basta de dar vueltas

Deuteronomio 2.1-25

Después de 38 años de nomadismo, lleva la orden de marchar.

 

Está por comenzar un tiempo de definiciones y de cambios.  Finalmente después de 38 años de vagar por el desierto (14). Pero había condiciones importantes que observar y Dios tenía sus razones para que fuera de esta manera.

No ofender a los edomitas (4-8): en la memoria de los israelitas estaba todavía el recuerdo de la negativa de los edomitas de dejar pasar a Israel por su territorio (Núm. 20.21). Es un mandato de Dios de no vengarse. El miedo de los edomitas era justificado, Israel se había multiplicado y ahora era una potencia temible.  El respeto debía ser total, hasta el agua debían pagarles (6). ¿Por qué? Porque Dios había dado esa tierra a los descendientes de Esaú.

No molestar a los moabitas ni a los amonitas (9-23): también los moabitas se habían ganado la antipatía de los israelitas (Núm. 22.6).  Dios les dice que estos dos territorios él se lo había entregado a Lot y a su descendencia. Es importante notar que a pesar de que estos pueblos no siguieron en los caminos del Señor, Dios mantiene su palabra y su pacto y siguen disfrutando de las bendiciones por causa de su antepasado fiel a Dios. Esta verdad sigue siendo tal en nuestro tiempo. Otro detalle interesante es que en los tres casos hay referencia a la preexistencia de gigantes en la zona. Pero los últimos desaparecen durante la conquista de la Tierra Prometida.

Comienza la conquista (24-25): Dios ordena el comienzo del plan de conquista y posesión de la Tierra Prometida. También anuncia un tiempo de grandeza para la nueva nación de Israel.

Aplica
Es difícil identificar cuándo Dios ordena avanzar en algún proyecto. Leyendo el pasaje de hoy ¿qué has aprendido de las instrucciones de Dios a Israel? ¿Qué debes dejar fuera de tu proyecto porque Dios lo ha dado a otro? ¿Cuándo sabes que debes comenzar a tomar posesión de lo que Dios te ha dado?

Ora
Dios mío, confío en tu sabiduría para guiarme en todo tiempo de mi vida, ayúdame a saber esperar tu voz de mando.