Alma y corazón #2

Deuteronomio 4.15-49

 

 

Guarda tu alma y corazón para ser fiel al Señor.

El corazón humano siempre tiende a desviarse del camino recto e ir en pos de sus deseos. En otras ocasiones son las ocupaciones o distracciones diversas las que van ocupando el lugar que le corresponde sólo a Dios. Sea cual fuere el caso, siempre estamos involucrados y comprometidos con muchas cosas, dejando de lado nuestro mayor compromiso, el que le debemos al Señor. Sucede entonces que aquello que parece “lo más importante” en nuestra vida: el trabajo, el entretenimiento, los viajes,  y otras actividades legítimas, pueden desviarnos hacia la idolatría.

Por esa razón Moisés le dice al pueblo que ponga el alma y el corazón (15, 29, 39) en ser fiel a Dios. Es un llamado a amarle, correspondiendo a lo que Él ha hecho a su favor, entendiendo la seriedad del compromiso con Él, y cuidándose de lo infiel que es la naturaleza caída.  Moisés conocía muy bien la perversidad de la naturaleza humana, pues la había visto en acción durante los 40 años en el desierto, así que exhorta al pueblo a no olvidarse del pacto de su Dios para no traer juicio sobre sí. Pero Moisés también conocía bastante bien al Dios que los sacó de Egipto. Por ello los anima a reflexionar y a rendirse de todo corazón ante aquel cuyo poder, gloria y majestad no tienen par (32-40).

El capítulo concluye describiendo cómo cumplió Dios con su Palabra al entregarles la tierra que les había prometido. Nuestra fidelidad prepara nuestra vida para recibir las bendiciones divinas sin que nuestro corazón se desvíe tras deseos y caminos ajenos a los propósitos celestiales.

Aplica
¿Qué es lo que más te motiva a ser fiel al Señor? ¿Te cuesta ser fiel? ¿Qué cosas comprometen tu lealtad al Señor? ¿Qué compromisos has hecho con Dios y cómo los estás cumpliendo?

Ora
Señor, te entrego mi corazón; no hay sentido en vivir si no es para ti.