Una segunda Palabra de Dios

1 Reyes 9.1-14

Además de buscar a Dios en compañía de otros, también debemos buscarlo en soledad.


En Gabaón Salomón había orado, pidiendo sabiduría, y Dios le había respondido. Salomón no es ya el muchacho inexperto del comienzo de su reinado. Su poder y fama han cundido por todo el mundo conocido de la época. Ha terminado con uno de sus grandes propósitos, la construcción del templo. Es entonces cuando Dios nuevamente se le aparece, quizás porque se trataba de un momento crucial, en el que le seria más fácil perder el camino.

La promesa. Dios asegura a Salomón que habitaría en el templo construido para É1. También le reitera la promesa que hizo a David, en cuanto a la sucesión del trono. La palabra del Señor es estable, pero...

Las condiciones. “Si...” (4); “Si...” (6). Como en el caso del pueblo de Israel, sucede con nosotros: podemos gozar de las maravillosas bendiciones de Dios pero solo a través de una obediencia incondicional, de todo corazón.

La advertencia. (6-8) Según Dios, dos serían las consecuencias, en caso de que el pueblo comenzara a rendir culto a otros dioses: serían exiliados, arrancados de su tierra, y el templo de Salomón -aquel edificio tan grande y magnifico- sería destruido. Trágicamente, todo esto lleg6 a cumplirse, y hoy no queda ningún resto de la prodigiosa estructura del templo. Fue destruido en el 587 aC, por Nabucodonosor.


Aplica
¿Qué promesa dio Dios a Salomón esta vez (3-9)? Observa sus aspectos positivos y negativos. ¿Ha cambiado Dios hoy, que no requerirá de ti lo mismo que exigió de Salomón? ¿Qué te pide?

Ora
Señor, guárdame del peligro de creer que estoy firme. Ayúdame a apoyarme en Ti, para no caer.