Todo es mentira

Salmos 31.1-24

Dios sabe defender a sus hijos, aunque nos parezca que no hay salida.

 

David ya había experimentado momentos de dolor y de persecucióny sabía que podía confiar en Dios. Pero llegó un día que tal vez nunca había imaginado: su propio hijo Absalón complotó contra él e inició una gran rebelión (2 Sa. 15 y 16).

Aunque no hace mención de nombres, describe detalladamente todo el sufrimiento que esto le causó. Si el enemigo hubiese sido un filisteo, lo habría enfrentado en combate. Pero ¡era su propio hijo! Tan grande fue su angustia y tristeza (9) que llegó a pensar que Dios lo había abandonado (22).

Ante una situación similar es muy probable que nuestra primera reacción sea defendernos. Pero los mejores resultados se obtienen dejando que Dios sea nuestro defensor.

Apóyate, como hizo David, en la declaración de fe de los versículos 14 al 16.

Ahora escribe tu propia declaración de fe.
 

Aplica
¿Estás soportando una situación injusta en tu hogar, en tu trabajo o acaso en tu congregación? ¿Estás seguro de que no eres parte del problema o su causante? ¿Cómo puedes devolver mal por bien, como enseñó Jesús? Piensa que cosas podrías hacer para bendecir a tus enemigos.


Ora
Señor, te entrego mis causas, líbrame del peso de la angustia de estas situaciones y multiplica el gozo de tu salvación.