A Dios sea la gloria

 

Salmos 29.1-11

Nuestro orgullo nunca nos debe conducir a desconocer a Dios como Rey de todas las cosas.


Uno de los mayores errores que el ser humano ha cometido es el de no reconocer a Dios corno el autor de todas las cosas y el que gobierna sobre ellas. Desde la propia creación el hombre ha tratado de ser igual a Dios y ha intentado desconocer su poder. Adán y Eva querían ser como el mismo Dios.

Al ser humano le cuesta pensar que hay alguien que gobierna su vida, alguien que es y será superior a el en todo sentido de la palabra. A la luz de los valores de la sociedad moderna, donde el ser humano parece no tener limites en ingenio y sabiduría, muchos han adoptado la idea de que nosotros somos nuestro propio dios.

Sin embargo, el salmista demuestra tener una perspectiva real de quien es Dios. Reconoce su control sobre la naturaleza. Le alaba atribuyendo "a Jehová la gloria y el poder". Esta convicción es producto de un genuino encuentro con el verdadero Rey.

En el año que concluyó… 

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En el año que se aproxima…

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Aplica
Al finalizar este año, ¿reconoces la grandeza del verdadero Dios? ¿Cómo? ¿Has tenido un encuentro con Dios que haya resultado en un conocimiento de su gloria? ¿De qué manera Él ha sido el Rey de tu vida en el año que concluye hoy? ¿Cómo le permitirás reinar en tu vida en el año que se aproxima? Completa las frases al final de la meditación.


Ora
Señor, al finalizar este año te alabo. Quiero comenzar el ano nuevo reconociendo que eres el Rey sobre todo lo creado y sobre mi vida.