Siendo el mejor en lo que sabemos hacer

 

1 Reyes 7.1-22

Has visto hombre diligente en su trabajo delante de los reyes estará.


Nadie duda de la inteligencia y capacidad de análisis y liderazgo que tenía Salomón pero cuando quería hacer, edificar o construir algo, buscaba al mejor. ¿A quién buscamos para que nos dé consejo de cómo resolver nuestros problemas familiares? ¿A aquel que tiene un hogar sólido o estable, o aquel que fracasó en todas sus relaciones? ¿A quién buscamos para que nos asesore al iniciar una empresa? ¿A aquella persona que todas sus empresas fracasaron o a aquel que logró levantar casi de la nada una gran empresa? ¿A quién buscamos para que nos ayude con nuestras vidas? ¿A esa persona que sólo usa su inteligencia para dar excusas? Salomón buscó al mejor.

No es un golpe de buena suerte lo que nos abre las puertas al éxito al ver nuestros sueños cumplidos, sino el ser los mejores en lo que sabemos hacer; cuando somos diligentes, responsables, cumplidos y hacemos bien las cosas, nunca nos faltará trabajo y nunca nos faltarán oportunidades para crecer. El rey sólo buscaba lo mejor de lo mejor e Hiram era esa persona. Cuando eres bueno en lo que haces, no necesitas salir a buscar la bendición, la misma bendición viene a buscarte a ti, viene a tocar tu puerta, como sucedió con Hiram.

No veas las limitaciones o dificultades sino lo que Dios te dio y eso que te dio es suficiente para que seas esa bendición que anhelas ser. Hiram no vio al padre que le faltaba pero si las cosas que le había dado Dios: inteligencia, sabiduría y la capacidad de saber cómo trabajar bien.


Aplica
¿Cuáles son tus habilidades? ¿En qué cosas eres bueno? ¿A dónde te gustaría llegar? ¿Crees que Dios mismo te dio esas habilidades, con qué propósito?


Ora
Padre, haz de mi un instrumento de tu bendición