Cuando la oportunidad se presenta

1 Reyes 3.1-15

Los corazones preparados alcanzas sus bendiciones.


¡Qué buena suerte tuve! Dicen algunos, atribuyendo a un momento de bendición a su buena suerte; no es la buena suerte las que nos trae bendiciones sino un Dios de amor que hace salir su sol sobre justo e injustos; esa bendición es el encuentro de una gran oportunidad con alguien que estaba preparado para recibirla; muchas oportunidades llegan pero nos encuentran distraídos, enfocados en otras cosas y las perdemos o las dejamos ir.

A Salomón se le concedió una gran oportunidad; Dios mismo preguntándole ¿Qué quieres? Y esa oportunidad lo encontró gratamente preparado. Años atrás cuando era un niño, su padre David logró sembrarle un pensamiento: sobre toda riqueza, sobre todo lo que puedas obtener, obtén sabiduría; el mismo Salomónregistraría este incidente en el libro de los Proverbios; esa semilla que puso su padre en su corazón y que regó de manera continua tuvo su fruto. Cuando el día llegó Salomón sabía perfectamente que pedir, porque su padre lo había entrenado durante toda su vida para este momento.

Y con ese pedido Salomón no sólo obtuvo sabiduría sino todo lo demás que no había pedido. Cuando las oportunidades lleguen a nuestras vidas que nos encuentren debidamente preparados y se conviertan en preciosas bendiciones.


Aplica
Si Dios te dijera: pídeme lo que quieres ¿Qué le responderías? ¿Las oportunidades que llegaron a tu vida te encontraron preparado? ¿Qué consideras que fue lo que te falto para que esas oportunidades se concretaran y se convirtieran en bendiciones?


Ora
Señor, enséñame a ver las cosas y la vida como Tú la ves; enséñame a tomar las mejores decisiones.