Bendecidos para ser de bendición a otros

1 Reyes 4.1-34

Liderar no es mandar sino guiar a alcanzar bendiciones.


Algunas personas saben cómo hacer las cosas; como reparar, como construir, cómo resolver, cómo preparar, cómo fabricar; y otros cuándo y por qué hacerlo; aquellos que saben el cuándo y el por qué serán los líderes. Un líder no es aquel que sabe mandar o dar órdenes sino aquella persona que tiene la facultad de guiar a otras personas a alcanzar sus bendiciones; es aquella persona cuya bendición bendice al resto; es aquella persona que le da al resto un motivo o razón de ser a su vida. Salomón tuvo mucha gente bajo sus órdenes y tuvo la grandeza de guiar a todo su pueblo a una época de abundancia y prosperidad, definidas por la palabra paz.

Las cosas no estaban bien por acto de magia eran el resultado de un líder sabio e inteligente que supo tomar decisiones oportunas y saludables para su nación; que supo cuándo y por qué hacer las cosas; que supo inyectarle a la vida de su pueblo una razón de ser, un motivo a su existencia; que pudo guiar a toda una nación a la mejor época de su historia; que no uso a las personas para construir su felicidad sino que ayudo a desarrollar y hacer crecer al resto de modo que todos fueron beneficiados.

Todos venían de todas partes para oírle, no porque deseaban llenarse de información sino para saber ¿cómo lo hizo? ¿Cómo lo logró? ¿Qué les faltaba aprender a ellos? ¿Qué cosas no habían hecho o habían hecho mal? Venían para ser guiados, porque aquel rey había usado su bendición para bendecir a su nación, y su autoridad no para mandar sino para guiarlos a alcanzar sus bendiciones.


Aplica
¿Cuál es tu concepto de liderazgo? ¿De qué manera lo que Dios te dio a ti puede ser de bendición a otros? ¿Sabes trabajar en equipo o haces mejor las cosas cuando estas solo?


Ora
Señor, te pido que muevas tu mano con poder y con bendición para bendecir las vidas de muchos. Mueve tu mano Señor pero conmigo adentro.