Una denuncia a los ricos

Santiago 5.1-12

¡Qué difícil es que un rico entre al reino de Dios!

Una sociedad carnívora (1-6). Este pasaje hace eco a los frecuentes llamados a la justicia social en el Antiguo Testamento. La amonestación se dirigió a todos los ricos de su día y a los cristianos para que no se dejaran manchar por su influencia. Se hace referencia dos veces a la venida de Cristo (3 y 5). ¿Qué importancia tienen estas referencias en relación con el tema? ¿Cuáles eran los delitos de los ricos, y cuáles son hoy?

En este punto Santiago usa un lenguaje duro contra los ricos opresores. Les anuncia el juicio de Dios y no les tolera sus injusticias. Entonces, ¿por qué la iglesia ha suavizado su mensaje frente a situaciones similares? ¿Le tiene miedo a los ricos o al mensaje de la Biblia?

En resumen. Ya en su primer capítulo Santiago enfatizó que la vida cristiana hay que desarrollarla en medio de pruebas externas y tentaciones internas. Recomendó paciencia (1.3-4) y oración (1.5). Después de exponer los tres conceptos básicos de la vida cristiana, es decir, amor práctico para los necesitados (Cap. 2), lengua dominada (Cap. 3) y una vida sin mancha (Caps. 4-5.6) vuelve a tocar estos dos temas de nuevo.

Firmes y adelante (7-12). Aquí exhorta a la paciencia y en cada versículo nos ofrece una razón para resaltar su llamado a la perseverancia. Dos veces (8 y 12) se dice que la paciencia se evidencia en el control de la lengua.

Aplica
¿Cómo debes actuar al estar enfrentado por la explotación del hombre por el hombre? ¿La paciencia se evidencia en tu vida y en tu lengua?

Ora
Líbrame, Señor, de hacer que el dinero me dé poder para explotar a los pobres.