Soberbia

Santiago 4.11-17

"Miraré a aquel que es humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra, dice Jehová".

Dos pasos más que nos corresponde tomar para guardarnos sin mancha del mundo. Se trata de deshacernos de la mancha de la soberbia.

Tú, ¿Quién eres? (11-12). Las críticas entre hermanos engendran "guerras" y pleitos; destruyen amistades, hogares e iglesias. El que critica muestra una actitud de orgullo y un sentir de superioridad. Y, al hablar mal de los demás, nos exaltamos a nosotros mismos. ¡Basta de crítica! Recuerda quién es la persona que está criticando (11). ¿Cuál es tu actitud a la ley divina — juzgarla u obedecerla? ¿Tienes una actitud crítica para los demás cristianos? Sé honesto contigo mismo. ¿Sirve de máscara tu sentir de inferioridad?

Una neblina que se desvanece (13-17). Otra vez ataca la actitud de soberbia y jactancia, esta vez en lo que se refiere a tu trabajo y tu futuro. Se dirige al rico insensato de la parábola de Jesús (Lc. 12.13-21). ¿Te parece que basta intercalar "sí Dios quiere" cada tanto en tu conversación y correspondencia?

La humildad, y no la soberbia, es fruto del Espíritu de Dios. Pídele al Señor que te dé esta manifestación suya.

Aplica
¿Eres rico para con Dios, o vas pensando en tus negocios, tu ganancia, tus planes sin tomar en cuenta al Señor para nada? Si tomas en serió la definición de pecado en el verso 17, ¿cuáles serían los cambios en tu vida?

Ora
Padre bueno, rindo mi ser a Ti. Concédeme el cultivar un corazón dócil y humilde como el tuyo.