Dios llega al hombre

Lucas 2.1-14

Dios está entre los hombres, especialmente con los más necesitados.

Dios es soberano y su poder no tiene límites. Si es necesario, utiliza a los acontecimientos y a las decisiones humanas para sus propios fines, aunque la mayoría no tenga conciencia de ello. Tal vez lo llamemos casualidad o suerte. Jesús nació en Belén (1-7), de acuerdo a las profecías, a pesar de que lo lógico hubiera sido que naciera en Nazaret (l.26-27). El niño nacido era el enviado de Dios esperado por tanto tiempo (11). ¿Qué razones hay para alegrarse (10, 14)?

El título de Señor (11) estaba reservado a Dios en el Antiguo Testamento. Jesús lo merece, por ser Hijo de Dios y tener su poder. Más tarde, tanto Pablo como los demás apóstoles van a enfatizar este título y desafiar a los cristianos para que no vean en Cristo sólo al Cordero sino al Señor soberano.

La señal anunciada es una paradoja. ¿Un poderoso nacido como el más humilde y al margen de la sociedad (12)? Jesús vino a todos los hombres, pero en primer lugar a quienes menos tenían (8-9). Todavía muchos dudan de la vida eterna que ofrece Cristo, porque ven a los cristianos como unas "pobres gentes".

Dios es digno de alabanza, porque la venida de Jesús trae una vida distinta y mejor a quienes le agradan (14).

Aplica
Considerando lo que hemos leído ayer y hoy, ¿qué bases encuentras para hacer una protesta al tipo de navidad que se celebra hoy? ¿Hay diferencia en tu vida por la presencia de Jesús en el mundo?

Ora
Al único y sabio Dios, nuestro Redentor, sea todo imperio, poder y gloria por siempre.