El Señor se hace presente

Jueces 6.1-24

Todo es posible porque Dios está con nosotros.

¿Qué es lo que hace Dios cuando un hijo suyo se vuelve a Él?   Le responde.   Meditemos en el mensaje que llevó el profeta al pueblo de Israel en respuesta a su clamor (8-10):

1. Dios nos hace recordar la liberación y bondad que Él nos ha dado en el pasado (8, 9).

2. Dios nos hace recordar que Él es nuestro Dios, y que nosotros le pertenecemos (10).

3. Dios nos hace recordar nuestro pecado (10).

Gedeón ya era un hombre joven cuando comenzaron los 7 años de opresión pobreza y terror a causa de las incursiones de los madianitas en territorio de los israelitas.   Tal vez mientras Gedeón limpiaba el trigo a escondidas ese día (11), reflexionaba sobre ese pasado, comparándolo con el presente que parecía confirmar sus pensamientos más sombríos: el Señor les había abandonado y les había entregado al poder de los madianitas (13). Fue entonces que tuvo lugar un encuentro sin igual.

El ángel de Jehová comenzó con dos afirmaciones, una acerca del Señor y la otra acerca de Gedeón (12).   Pero Gedeón las refutó (13).   Según su forma de ver la situación, las dos estaban equivocadas.   Pero observemos un detalle importante: mientras Gedeón pensaba en su pueblo, el ángel estaba pensando en él mismo.   Puede ser que nosotros estemos lamentando una realidad colectiva cuando el Señor está pensando en nosotros como su instrumento de liberación.

La conversación continuó con una orden (14), una actitud de duda y desconfianza (15), una promesa (16), una señal (17) yun compromiso comprobado (19-21). Finalmente, el Señor reemplazó el miedo de Gedeón por paz, y éste seguramente por primera vez construyó un altar al Señor de la paz (22-24).

Aplica
A la luz de los versos 8-10, ¿cuáles son los medios que el Señor usa con nosotros para mostrarnos nuestra obediencia? Pregúntate si acaso tu concepto de tu realidad familiar o de ti mismo puede estar impidiendo que respondas con confianza al propósito que el Señor tiene para ti.

Ora
Gloria a ti, Señor, porque sales a nuestro encuentro en los momentos más oscuros.