El peligro de la Apostasía

Hebreos 10.26-39

Después de describir en los versos anteriores la supremacía del nuevo Pacto, del nuevo Sumo Sacerdote, de la Ofrenda y el Sacrificio, el autor hace una clara advertencia contra la apostasía.

¿Cuándo pecamos voluntariamente, perdemos la salvación y quedamos expuestos al fuego que devorara a los adversarios de Dios?

Este pasaje es difícil y causa confusión y temor en los hermanos, ya que todos pecamos de una o de otra manera. Juan en su primera carta, 1.8 dice “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” Pablo dice en Ro. 7.19 “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago”. ¿Entonces a que se refiere el autor a los hebreos?  Se refiere al pecado de la apostasía.  Después de haber conocido la verdad rechaza a Cristo; para tal persona ya no queda más sacrificio por los pecados.

El aposta hace tres cosas que no tienen perdón de Dios: Pisotear al Hijo de Dios. Tiene por inmunda la sangre del pacto con la cual fue santificado e Insulta al Espíritu Santo (29).

El autor les recuerda los días pasados y las pruebas que pasaron: mucho sufrimientos, públicamente insultados, perseguidos y les confiscaron los bienes. Estos hermanos sufrieron todo esto con gozo, se solidarizaron con otros hermanos y tuvieron compasión de los encarcelados (32-34).

Les anima a perseverar hasta el fin y a no apostatar.  El Señor viene pronto y con Él la recompensa para cada uno (35-39).

Aplica
¿Las pruebas o dificultades te hacen dudar de la fe, del amor del Padre? Recuerda los días pasados y vuelve al primer amor.

Ora
Señor gracias porque soy parte del nuevo Pacto, tengo un Sumo Sacerdote que se ofreció a si mismo por mí, derramando su sangre y abriendo un nuevo camino hacia el Padre. Que las pruebas que estoy pasando me ayuden a crecer en la fe.