Un Camino nuevo y vivo

Hebreos 10.11-25

Por medio de su cuerpo Jesús, abrió un camino nuevo y vivo a la presencia de Dios, ahora cada creyente tiene libertad para entrar a la presencia de Dios por medio de Jesús.

El sacerdocio de Jesús es tan superior al sistema levítico que no tiene comparación. Jesús vivió en su cuerpo una vida sin pecado, de obediencia perfecta al Padre. Es el Sacerdote que entra con su propia sangre al Lugar Santísimo. Los sacerdotes cuando entraban al Lugar Santísimo, tenían que estar de pie en la presencia de Dios mientras ministraban, luego salían.  Jesús entra al Lugar Santísimo en los cielos y se sienta a la diestra del Padre, en la posición de Rey, a la espera de que todos sus enemigos sean puestos a sus pues. Jesús es Sumo Sacerdote que no solo muestra el camino al Padre, sino que Él es el Camino nuevo y vivo (20).

Por medio de el tenemos acceso al Padre, libre de pecados, santificados para siempre por su sangre (14).

¿Qué debe hacer el hombre? Entrar al Lugar Santísimo  con libertad, por el camino nuevo y vivo que nos abrió Jesucristo por su sangre (19-20).

No debemos temer de entrar a la presencia de Dios, pues ya fuimos lavados con la sangre de Jesús (22).

Pero mientras esperamos ese día glorioso, el autor nos exhorta a mantenernos firmes en la esperanza, estimulándonos unos a otros al amor y a las buenas obras y a ser constantes en congregarnos (23-25).

Aplica
¿Disfrutas cada día la libertad que tenemos de entrar a la presencia de Dios por el camino nuevo y vivo? ¿Practicas obras de amor y ánimas a otros hermanos a hacer lo mismo? ¿Haces el esfuerzo para congregarte con los hermanos de tu comunidad de fe, animas a otros?

Ora
Señor Gracias porque con tu sacrificio abriste un camino nuevo y vivo a la presencia de Dios