El verdadero sacrificio

Hebreos 10.1-10

Los sacrificios levíticos nunca pudieron limpiar al pueblo de sus pecados. Jesús es el sacrificio perfecto que nos santifica por su perfecta obediencia al Padre.

Aunque la ley y todo el sistema levítico fue dado por Dios a Moisés, para acercarse a Él, por un lado era una sombra, una fotografía de la verdadera forma de acercase a Dios; por otro lado, su pueblo quedo atrapado en el rito, olvidándose de la obediencia a Dios. El pueblo solo hizo lo exterior de los ritos, pero no tenían sentido, porque sus obras estaban lejos de la palabra de Dios. Una y otra vez los profetas denuncian este alejamiento de Dios (5-6). Otros pasajes: 1 S. 15.22, Sal. 50.15, 51.16-17, Os. 6.6, Is. 1.11-20, Miq. 6.6-8 confirman el hecho.

El Padre le provee uncuerpo para su Hijo (5) y el Hijo responde “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” (9) en referencia a la profecía en el salmo 40.6-8.

El sacrificio es perfecto porque Jesús no conoció pecado, eso significa, que cada minuto de su vida en la tierra fue obediente a su Padre.

Por esa obediencia perfecta, “somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez y para siempre.” (10).

Hoy podemos cometer el mismo error al creer que a Dios le agradan nuestros cultos, esos cultos sin obediencia son huecos y repugnantes para Dios. Primero debemos obedecer su Palabra, para que le agrade a Dios nuestro culto.

Aplica
¿Cuáles son los ritos externos que se han introducido en tu práctica cristiana? ¿Cómo puedes deshacerte de ellos? ¿Hay algo que tengas que desechar de inmediato?

Ora
Padre perdona nuestros pecados; límpianos para ofrecer un culto que te agrade.