Un Culto Superior

Hebreos 9.1-10

En el antiguo pacto el culto al Señor estaba reservado solo para los sacerdotes y el sumo sacerdote, quienes pueden entrar en el tabernáculo a ofrecer sacrificios, esto solo era sombra del presente.

El tabernáculo estaba constituido de dos partes: El Lugar Santo, al que solo podían entrar los sacerdotes para ministrar al Señor. El Lugar Santísimo, al que solo podía ingresar el Sumo Sacerdote y una vez al año.

Enumera el mobiliario del Lugar Santo:

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Enumera el mobiliario del Lugar Santísimo:

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En el Día de Expiación (Lv. 16) era el único día que podía entrar el Sumo Sacerdote al Lugar Santísimo, entrar a la presencia de Dios. Era el día más importante en Israel. Era el día en que se limpiaban todos los pecados del pueblo para que pudiera continuar la correcta relación entre Dios e Israel. Ese día todo el pueblo ayunaba, incluidos los niños, los más devotos, diez días antes iniciaban un ayuno de purificación. Para el Sumo Sacerdote era extremadamente importante, al entrar al lugar santísimo se jugaba la vida. El sumo sacerdote primero tenía que ofrecer sacrificios por sus pecados y luego por los del pueblo. Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote entro una vez y para siempre, y abrió el camino hacia Dios. Ahora cada uno de nosotros, por medio de Jesús, tenemos acceso a la presencia de Dios.

Aplica
“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezcan su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” Ro. 12.1.

Ora
Gracias Padre por enviar a tu Hijo a dar su vida por mí y abrir un camino a tu presencia.