¿Activistas o siervos?

Mateo 7.21-29

Acerca del riesgo del autoengaño.

“No todo el que...”, (21) admite que los verdaderos siervos del Señor dicen y hacen cosas maravillosas, pero su prioridad es otra. Los otros, los activistas pronunciaron las palabras y fórmulas religiosas correctas, llamaron a Jesús, Señor (21). Realizaron muchas obras, milagros, profecías, exorcismos, campañas, etc. Juzgando por los “frutos” exteriores, uno llegaría a la conclusión de que se trata de verdaderos gigantes espirituales.

La respuesta, o confesión abierta, de Jesús a las personas que se describen en el verso 22 es triple: (1) Nunca os he conocido. Significa que nunca habían entrado en una relación personal y salvadora con Cristo. Dios no permite en su presencia tales personas. Aunque nos sorprende la severidad con que Jesús trató a este grupo que había actuado tan bien, según las normas de los hombres, es porque viven en mentira, se engañan a sí mismas, procuran establecer su propia justicia. Esta situación debería llevarnos a preguntarnos cada día acerca de nuestra honestidad ante el Señor.

Los versos 24-29 nos advierte otra vez acerca del riesgo del autoengaño. La verdad central de esta parábola es que la obediencia es indispensable en el discipulado, En el reino de los cielos, el oír las palabras del evangelio sin el hacer lo que se manda lleva a la ruina espiritual. En cambio, el oír y el hacer, la obediencia, sirven de base para edificar una vida que puede resistir ataques del enemigo y permanecer en pie. La diferencia entre uno y otro constructor es que tenían naturalezas distintas pues uno era prudente, previsor, considerado, cuidadoso; se fijaba en lo que hacía. En cambio el otro era insensato, imprevisor, necio, tonto, descuidado, no se fijaba bien en lo que hacía. Los cimientos no son visibles al ojo humano, pero las pruebas revelan la clase de cimientos, que sí los diferenciaba. Hay un contraste radical en la manera que ambos soportaron las pruebas.

Aplica
¿Soy yo un verdadero siervo tuyo, Señor? ¿En qué área de mi vida me estoy auto engañando?

Ora
Señor, quiero ser un discípulo obediente, agradable a tí.