Lo esencial, siempre motivo de preocupación

Mateo 6.24-34

La vida es más importante que el alimento, pero el Reino de Dios es más importante que cualquiera de los dos.

La persona que ha puesto en mal lugar el corazón (21) y ha dirigido mal la mente (22-23) también sufre de una voluntad mal alineada con Dios (24). Quizás se imagina que puede lograr dos metas: glorificar a Dios yadquirir posesiones materiales, pero se equivoca. Odiará a uno y amará al otro, o viceversa.

Si una persona ama a Dios, lo demostrará al dedicarse a Él, poniéndolo todo—dinero, tiempo, talentos, etc. a Su disposición, sirviéndole. Por lo tanto, es claro que amar a Dios no es solamente un asunto de emociones sino de corazón, alma, mente y esfuerzos (Mt. 22.37). Amar a Dios requiere servicio y aun sacrificio (Mt. 10.37-39). El que rinde su lealtad se convierte en adorador y aquel a quien se rinde llega a ser su Dios. La tensión psicológica que se produce en el alma de una persona que se imagina por un tiempo que puede amar y servir a ambos maestros llega a ser tan severa e insoportable que tarde o temprano, en actitud, palabra y hecho comenzará a mostrar donde está su verdadera lealtad.

El Reino y Su justicia son dones otorgados por gracia. Sin embargo, son objeto de una búsqueda constante y diligente, de un esfuerzo incesante y arduo a fin de lograrlo. 

Jesús ha dado todas las razones que demuestran por qué es malo e irracional preocuparse por el mañana. Nos ha sido dado el hoy. Así que, con gratitud debiéramos hacer en este día lo que Dios nos pide. En cuanto a mañana, cuando llegue, habrá nuevos problemas, pero también habrá nuevas fuerzas. Dios no nos ha dado fuerza hoy para las dificultades de mañana

Aplica
¿Cuáles son los motivos que despiertan tu ansiedad? ¿Qué puedes decir respecto de lo que realmente necesitas? ¿Lo que haces cada día refleja al Señor?

Ora
Señor, dame claridad respecto a lo que estoy mostrando con mi vida.