Ayuno y tesoro

Mateo 6.16-23

Nuestra disposición para recibir tareas mayores.

El ayuno es un deber requerido a los discípulos de Cristo, pero no es tanto un deber en sí mismo, sino un medio para disponernos para otros deberes. Ayunar es humillar el alma (Sal. 35.13)

En este pasaje Jesús no aprueba el ayuno ni tampoco lo condena. Ayunar o no, sólo atañe a la persona involucrada. En realidad, la esencia del ayuno es la conciencia de la necesidad personal de hacerlo. La enseñanza de Jesús destaca que el ayuno ha de ser una experiencia personal movida por esa sensación de necesidad, y no una formalidad piadosa ni un medio de ganar fama de ser muy espiritual. No hay virtud en ayunar sólo porque a uno se le ordene que lo haga.

El aceite era símbolo de gozo (Sal. 45. 7). Ungir la cabeza era un símbolo de bendiciones recibidas (Sal. 23. 5). Los ciudadanos del Reino pueden ayunar, pero cuando lo hacen deben vestirse y arreglarse como siempre, porque el ayuno es personal y pierde su significado si se lo hace "para mostrar a los hombres que ayunan".

"No sigáis haciendo tesoros" o "dejad de hacer tesoros". La acumulación de bienes terrenales generalmente se debe al deseo de tener seguridad en lo futuro y refleja temor e incertidumbre. Jesús indica a los que quieren ser ciudadanos de su Reino que la posesión de riquezas materiales es un motivo de ansiedad más que un medio de liberarse de ella. El cristiano no se angustia por las necesidades materiales de la vida porque confía en que Dios las conoce y le dará lo que le haga falta (v. 31-34). Como lo destaca Pablo, esto no significa que el cristiano será indolente ante sus propias necesidades y las de su familia (1 Ts. 4. 11).

Aplica
¿Qué aprendiste acerca como presentarte de mejor manera ante Dios? ¿Hay aspectos que deben ser mejorados en la forma de vivir tu vida ante el Señor?

Ora
Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.