Oración que agrada a Dios

Mateo 6.5-15

Jesucristo enseña a sus discípulos las claves para orar.

Es característico que los cristianos sean conocidos por un pueblo que ora. Pero esto no siempre es así. Los escribas y los fariseos eran culpables de dos grandes faltas en la oración: la vanagloria y la vana repetición.

Jesús nos enseña que la oración debe ser sencilla y no ostentosa (Mt. 6.5, 7). Para que sea respondida es esencial que el pedido esté en armonía con la voluntad de Dios (1 Jn. 5.14). El que ora debería hacerlo según el ejemplo de Cristo: "Pero no sea como yo quiero, sino como tú" (26.39). Demasiado a menudo "qué hemos de pedir como conviene”, no lo sabemos, “pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles" (Ro. 8.26).

Jesús enseñó a orar de la manera que a Dios le agrada. Esta comienza con una declaración de la grandeza y santidad de Dios en contraste con la pequeñez e imperfección del hombre. También da a entender el control que Dios tiene del universo. “Santo sea tu Nombre”, santificar es darle a Dios una adoración de corazón, es además reconocer la cualidad divina de su santidad. Es darle a Dios el lugar especial que merece como objeto de suprema y absoluta reverencia. “Venga tu reino”. Es una petición para que se establezca la voluntad de Dios en los corazones de los hombres. Es una petición también por un avivamiento espiritual que traiga en los corazones de los hombres un sincero arrepentimiento de pecado y una visitación poderosa del Espíritu Santo. Solo así podremos entender y hacer la voluntad del Padre.

Aplica
¿Cómo es tu vida de oración? ¿Qué puedes cambiar en tu manera de dirigirte a Dios?

Ora
Padre nuestro que estás los cielos…