El discípulo de Jesucristo es veraz

Mateo 5.27-37

No miente. No engaña. Cumple sus promesas.

La enseñanza de Jesús se dirige en gran manera a los pensamientos y deseos del corazón, como la fuente del pecado (Mt. 15.19, 20) y riesgo de actuar incoherentemente.

Una realidad importante tiene relación con lo que decimos o nos comprometemos. La palabra del cristiano vale porque es apoyada, no por juramentos, sino por la coherencia entre su decir y su actuar. No necesita de juramentos para apoyar (confirmar o reforzar) lo que dice.

"Sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no". Es necesario decir la verdad, y cumplir (no quebrantar) lo que decimos (33). El cristiano no necesita de juramentos para confirmar su palabra porque su actuar demuestra que es confiable y cumplirá lo que dice.

Jesús no condena el jurar: Dios juró, Cristo juró, Pablo juró. Más bien condena los juramentos necios y frívolos. Condena el jurar a la ligera. Condena la hipocresía que caracterizaba a los escribas y fariseos. Nuestra palabra no debe ser apoyada por juramentos, sino por nuestra coherencia entre lo que decimos y hacemos, sólo así somos  confiables.

En cuanto a los juramentos, el verdadero problema es el corazón impuro. Mucha gente jura locamente y maldice. ¿Por qué todavía nos afecta esta cuestión a los hermanos en Cristo? Porque somos, muchas veces, resistentes a cambiar. Predicamos que nuestros vecinos deben arrepentirse pero nosotros mismos rehusamos arrepentirnos, y se sigue causando escándalos y tropiezos hasta en nuestros propios hogares, como también en la iglesia.

Aplica
¿Cuál es tu relación con la Palabra de Dios? ¿Qué desafío te ofrece hoy Dios para crecer en el conocimiento de Su Palabra?

Ora
Señor, ayúdame a ser esforzado, valiente, actuando en consecuencia con lo que digo.