Enseñanza sobre el enojo

Mateo 5.21-26

Jesús aclara el sentido del mandamiento “no matarás”.

Nuestros periódicos e informativos de TV nos muestran a diario noticias de asesinatos, que normalmente son condenados como expresiones de violencia intolerable.  Nunca asociamos esos actos con el “simple” hecho de estar enojados o de insultar a algún amigo o familiar.

Pero Jesús nos desafía a llevar el sentido del mandamiento “no matarás” hasta aplicarse en que incluso esos casos “menores” merecen juicio.

En el nuevo Reino que Jesús está inaugurando, somos todos responsables de todos, todos debemos cuidarnos, todos debemos amarnos. El verdadero sentido de “no matar” es el valor supremo de la vida humana, como corona de la creación de Dios, más ahora en el Reino, en que el valor de toda persona es que Jesús dio su vida por él o por ella.

Por eso debemos vivir una vida de relaciones transformadas por el amor, en que no hay cabida para la contienda, para la envidia, para la soberbia, para la desunión.  En ese clima verdaderamente fraternal, nuestras ofrendas deben estar precedidas por la reconciliación de cualquier diferencia personal.  ¿Cuánto de eso se vive en nuestras comunidades cristianas?

Aplica
A la luz de lo que Jesús enseña aquí, ¿estás realmente habilitado para servir y aportar en tu iglesia?  ¿Qué me impide reconciliarme con quienes estoy distanciado?  ¿Cómo cambia mi visión de los mandamientos?

Ora
Señor, muéstrame cómo restaurar, con humildad y arrepentimiento, todas aquellas relaciones en que no hay el respeto, la consideración y el amor que tú deseas ver en mi.